miércoles, abril 04, 2007

• Súbete a la silla...


Hoy pensaba en la superación... ¿qué es realmente?
Hago memoria de algunos momentos de mi vida, en los cuales me sentí diferente o especial: cuando no podía alcanzar algo, como el vestido del armario, encender la luz, abrir la ducha, tocar el timbre de la casa, marcar un teléfono público, etc... Todos podían hacerlo, excepto algunos niños pequeños, y yo una mujer en cuerpo de niña.

En mi mente siempre ha existido un pensamiento positivo y dentro de mí, predomina un fuerte espíritu luchador, con un corazón soñador... que no cree en la limitación. Ante estas pequeñas dificultades, encontré una solución: la silla... Era fácil tomar una, hacer una maroma y alcanzar aquello que quería o necesitaba...

¿Y los demás? Me aplaudían, como si hubiese hecho una gran hazaña... ¿por qué? Si no había en ello ninguna dificultad ni mucho menos limitación...


Estamos en un mundo construido por gente grande... es solo eso... pero mi Amigo, a todo nos da la solución, sólo que muchas veces somos ciegos y no lo vemos...

Subirse a la silla, implica otro gran paso: pensarlo, decidirse, atreverse, hacerlo, continuar...

Pensarlo: hay que ser creativo, no decir simplemente: no puedo y esperar a que otros nos realicen aquello... debemos ser recursivos, ver en ello una posibilidad de alcanzar lo que queremos.

Decidirse: vemos la silla, sabemos lo que puede servirnos, pero no nos decidimos, porque hay quienes nos dan otras opciones, esperar, pedir el favor, renunciar... ¡Es necesario tomar la decisión!

Atreverse: porque el qué dirán se convierte en una piedra en el zapato... ¡qué pena que me vean!... ¿que dirán de mí? ¿se reirán, se compadecerán? ¿qué pensarán? Ahí los demás pueden ser obstáculos para ese gran paso que me ayudará a hacer realidad lo que espero.

Hacerlo: de una vez, sin dar vuelta... tomar la silla, subirse a ella y luchar por lo que se quiere.

Continuar: porque podemos caernos, pero no detenernos... Al subirnos a la silla pueden surgir muchas cosas, que pueden estancarnos, pero la vida sigue, y una meta alcanzada no es el final, es el inicio de otra y otra meta más...


Y surge una pregunta: ¿cómo superar aquellas cosas que no se alcanzan subiéndose a una silla?

Haciendo referencia a la sociedad, las miradas, las risas, los comentarios, la falta de fe de algunos, el que nos midan por nuestro tamaño y mucho más. Pensándolo bien son cosas que no solo los pequeños y especiales tenemos que enfrentar, es algo con lo que vive toda la humanidad.

Esas cosas de la vida diaria, se logran superar, con el amor de la familia, el sembrar sentimientos de fe, esperanza y paz... el creer que al lado del Amigazo (Dios), todo se puede lograr...

Y ¿qué es la Superación... ¿acaso hacer una hazaña que el mundo cree que no puedo hacer?


Superarse es lograr llegar mucho más allá... es aprender a no dejarse vencer de los obstáculos, es hacer realidad los sueños, es sentir que se alcanza lo que se ha propuesto, no para que ser aplaudido, sino para sentirse realizado...

Superarse es saber caer y levantarme, es madurar, actuar por mí mismo... confiar en Aquel que nos Creó y que me hizo Pequeña para cosas Grandes.

Todos los seres humanos tenemos limitaciones, en ello está nuestra humanidad. Todos tenemos cosas que no podemos hacer... pero hay algo, nada es imposible para el que tiene fe.

Es el momento para que tal vez quienes nunca se han creído pequeño y habrán sentido que son del mundo los dueños, tan solo porque tal vez nunca han necesitado subirse a una silla para alcanzar algo material... piensen en aquellas cosas que en el interior sienten que no han podido lograr, porque han tenido miedo, han pensado en el que dirán o no han creído en los sueños...


Súbanse a la silla de la superación, aquella que mantiene su equilibrio en la fe, para que no se voltee, para aprender a levantarse si tal vez han de caer. Superarse es ser capaz de subirse a la silla... y alcanzar los sueños... continuar la vida, luchando por llegar más lejos. Y cuando esté allá arriba y toque con mis manos el firmamento, sentiré que desde abajo se ve más la grandeza del cielo...

(Autor desconocido)

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